En la carretera de Geneto cortes argentinos a un precio sin competencia. Vacío, bife, entrañas. Gozadera al estilo del asado que me hicieron en Carlos Salas de cordero. Imagínate en Argentina y derby futbolero River-Boca (al final se jugó en Madrid), carnita tibia y jugosa. También comí en Don Julio local imprescindible de la gastronomía bonaerense. Acento portense y mesa. Toulouse y Gardel. Ingrata se ríe tras el cristal. Restaurante Asador el diamante.
Aquí en Tenerife había un argentino en Tacoronte de delicioso provolone (queso asado aliñado) y carnes fuera de competición.
Los chicos son muy amables y tiene comedor. Hace fresquito siempre por lo tanto un abrigo no está de más. Por aquí cerca está el Restaurante La Familia y sus deliciosos cachopos y carnes en maduración. ¿Para cuando el cochino negro en maduración en la cocina canaria?
Yo pinté un cuadro de un cochino. Lo tiene mi querido amigo Ángel Mollá en su salón. Un chancho. Se titula: Digerir un clon. Ciencia y alimentos. Animales y trato. Pasto y bellota. Bienestar animal y eugenesia.
Uno de mis cuadros sobre la construcción de Estado. Lo que nos queda de Argentina post Mundial y post Milei. Suprimió el ministerio de cultura, con eso lo digo todo.
¡Al plato! Como los del Club de la milanesa y mi querido Gastón.
Por algo más de veinte euros. Carne por cabeza selecta.


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