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viernes, 8 de agosto de 2025

Restaurante Pepín

 


Primer baño del año. Me supo. San Andrews. Me vine con la moto a uno de mis restaurantes favoritos de siempre. Amigos y geniales. Muy amables y con un pescado excepcional. A día de hoy 24 euros kilo. Con la guerra, la inflación y como está la mar es un precio razonable dada la calidad y frescura del mismo. En la subida del Suculum. Restaurante Pepín. Vino blanco fresco y delicioso. Chopos con mojo. Y pescado del barquito que viene de la Punta. Uno de mis lugares favoritos. Familiar y genuino. Tengo el hueco justo para la moto. A mí madre le cuesta venir por la silla pero espero repetir con ella aquí. El tiempo pasa y no se lo que me durará. Temporada de perdidas tras la muerte de mi tía, mi abuela y mi mejor amiga, Macu.

¿Cómo estará Pepino sin ella?

Mi niña. Ella me enseñó a cocinar buenos platos. Mis huevos rotos estilo toledano son de ella. Con vinagre macho y aceite de la fritura del huevo. 8 huevos por kilo de papas. Pimentón de la Vera. Como el apellido de mi abuela. Y un poco de serrano de calidad. Pruébenlo con una pizca de sal y perejil, es incomparable. A mí querido Javier Cenzual le encantan. Deben tener un toque sexy o algo.

Quedan 20 minutos para abrir. Ojalá halla abadejo. A la espalda me encanta. Con el ajo justo y sin enmascarar el sabor del pescado. Aquí no se andan con bobadas. La plancha y el cocinero son serios.

Don Luis González Cabrera de llama el señor.

Enraizado con Suecia. Desplazado y nórdico. Un Canario más como diría Juan Hidalgo y original.

Éste es un imperdible de la cocina canaria, con el Túnel y el Petón de los imprescindibles de pescadito fresco de la zona capital.

Por cierto en el Pepín la ensaladilla rusa es de campeonato. Fina, fresca y del día. Bien hecha y segura. Tradición.

Suelen tener salemas, un pescado humilde canario que no se estila en todos sitios.




Hay una casa con un palomar enfrente; de esos que habían tantos en Canarias allá por los 90. 

Los postres son caseros y originales.

Están a punto de abrir.

Ya es la una. Supongo que el reloj del Cabildo habrá sonado pero desde aquí no se le oye.

También hay un búho como el de Durero pero de plástico.

Hay sama roquera o rockera como ustedes quieran. Pescado batido en la roca en definitiva. Canario como su océano atlántico. 

Creo que me pediré una samita a la espalda. Ya escogí una pequeñita. No llegará los dos kilos. 

Sole se llama la señora que atiende las mesas. La adoro. Ya tienen hasta a su hija en plantilla. El negocio lo merece.



Ni un ajo. Fresco. Delicioso. Media de papas. En el libro del salón pone Casa Pepín. Gracias. Mi última comida antes de morir sería aquí. Me iría en paz.

Con las papas, el pan y una botella de agua. 

20,80 Euros 

Espectacular.


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