Sus tablas icónicas de madera y su mojo de pimiento verde original y diferente. En la carretera de la esperanza otro mito histórico de la cocina canaria. Su abanico y cordero asado inconfundible. Su vino del país...
Hoy me vine de escapada de domingo a este emblemático local tinerfeño. La última foto de toda mi familia con mi abuelo vivo fue aquí. Ha pasado mucho ya. Amenazas de muerte incluidas. Es increíble como cambia la gente.
Las papas naturales y deliciosas.
Los postres variados.
Las mesas y paredes de madera con atrezo en las habitaciones de artesanía canaria.
Las conversaciones entre las mesas se mezclan. Turistas y locales todos charlando porque este es un local recomendado y recomendable.
La semana pasada fue la romería. Carlos subió con el pequeño Álvaro y a mí ni me avisó y eso que se lo dije el año pasado.
Mantas esperanceras y garbanzas. Fiestas legendarias de nuevas parejas y gajos. In memorian de mi querido Carlos Alemany.
Para siempre la esperanza.
En el campestre llamea en la tabla el mixto de chistorras, salchichas, morcillas y chorizo parrillero. Un acabado al punto justo.
Me pedí un abanico, media de papas, una cuarta vino y agua.
Canta un gallo. La casa de Paco está más avanzada.


No hay comentarios:
Publicar un comentario